“La democracia no es el silencio, es la claridad con que se exponen los problemas y la existencia de medios para resolverlos.” – Enrique Múgica Herzog
Este 2025, México escribirá un nuevo capítulo en su historia constitucional. Por primera vez en la era moderna, los ciudadanos irán a las urnas no solo para elegir a quienes los representan en los poderes Ejecutivo y Legislativo, sino también para votar por quienes impartirán justicia en el Poder Judicial. Se trata de una elección extraordinaria, sí, pero no de un hecho sin precedentes.
Entre 1869 y 1918, en varias entidades del país —incluido Zacatecas— los jueces del Poder Judicial eran elegidos de forma directa por la ciudadanía. Así lo ha sostenido en diversos trabajos la doctora Mariana Terán Fuentes, docente-investigadora del Doctorado en Estudios Contemporáneos de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) e investigadora emérita del SNII. El 11 de febrero de 2025, en el programa Lo Cotidiano con Héctor Alvarado, transmitido por B15, dijo que este modelo electoral fue parte del proceso de construcción del federalismo liberal, que buscaba consolidar el principio de soberanía popular mediante el sufragio universal, no solo en los poderes Ejecutivo y Legislativo, sino también en el Judicial.
Esta práctica, que formó parte del diseño republicano durante casi medio siglo, fue interrumpida con el ascenso del modelo centralista y presidencialista del siglo XX. Así, la justicia fue progresivamente separada de los procesos democráticos, reducida a una estructura cerrada, autorreferencial y, en muchos casos, ajena a las necesidades del pueblo.
Hoy, esa antigua tradición regresa con fuerza renovada. Lo que parecía impensable hace apenas unos años, ahora se presenta como una oportunidad inédita para democratizar uno de los poderes más cuestionados del país.
Candidaturas y proceso electoral
A nivel federal, 3,422 candidatos y candidatas han iniciado campañas para ocupar 881 cargos en el Poder Judicial, que incluyen posiciones de jueces, magistrados y ministros. Las campañas, que comenzaron este domingo, tendrán una duración de 60 días, culminando el 28 de mayo, antes de las elecciones programadas para el 1 de junio. Estas son las primeras elecciones judiciales directas en México, marcando un hito en la participación ciudadana en la conformación del Poder Judicial.
En el ámbito estatal, específicamente en Zacatecas, el proceso electoral extraordinario también contempla la elección de magistradas, magistrados, juezas y jueces del Poder Judicial del Estado. El Instituto Electoral del Estado de Zacatecas (IEEZ) ha recibido y publicado los listados de candidaturas correspondientes.
Comunicado del Consejo General del INE
El Instituto Nacional Electoral (INE) ha establecido reglas estrictas para estas campañas, prohibiendo actos masivos, publicidad en medios y financiamiento público. Los candidatos podrán participar en foros, dar entrevistas y utilizar sus redes sociales para promover sus propuestas. Estas medidas buscan garantizar la equidad y transparencia del proceso electoral, evitando la contaminación visual y la influencia desproporcionada de recursos económicos.
Desafíos y oportunidades
La transformación que implica esta elección toca la médula del sistema de justicia. Actualmente, más del 40% de las personas privadas de la libertad en México no cuentan con sentencia. Las quejas por corrupción, clasismo, misoginia y racismo estructural se acumulan, mientras los altos mandos del Poder Judicial continúan recibiendo sueldos millonarios. La justicia, para muchos, ha dejado de ser un derecho para convertirse en un lujo.
Pero eso está a punto de cambiar. Por primera vez, el pueblo tiene la última palabra.
La elección extraordinaria de este año devolverá al pueblo lo que por mandato constitucional siempre ha sido suyo: la soberanía para decidir quién debe impartir justicia. El artículo 39 de la Constitución es claro: “Todo poder público emana del pueblo”. Hasta ahora, esta máxima se había aplicado de forma selectiva. El Poder Judicial, a diferencia del Legislativo y el Ejecutivo, permanecía ajeno al escrutinio ciudadano. Eso se acabó.
Por supuesto, hay quienes critican esta reforma. Temen que el crimen organizado o el clientelismo contaminen los procesos. Pero conviene preguntarse: ¿acaso el Poder Judicial actual está libre de esas presiones? ¿No hemos visto casos en los que los jueces se doblegan ante intereses empresariales, políticos o incluso criminales? Democratizar no es sinónimo de debilitar; es abrir, transparentar y legitimar.
Esta elección será una prueba de madurez para la democracia mexicana. Y lo será también para el electorado, que tendrá la responsabilidad de informarse y elegir con criterio. Las reglas ya están puestas: los perfiles de aspirantes deberán cumplir requisitos estrictos de experiencia, formación y ética. No se trata de una tómbola, sino de una competencia abierta donde los méritos contarán.
El mensaje es claro: la justicia ya no será cosa de élites. A partir de ahora, también será cosa del pueblo.
Este 2025, la boleta electoral tendrá una dimensión distinta. En ella no solo estará el futuro del país, sino también el rostro renovado de la justicia. Por primera vez en mucho tiempo, la toga no se impondrá desde arriba: será entregada por la mano del pueblo.
Y eso, en una democracia, es un acto de auténtica soberanía.